Antes hubiéramos hecho una revolución

“Llamarada de tusa” es una de mis expresiones favoritas por su poesía y la fuerza descriptiva que lleva consigo. Describe un carácter explosivo, impulsivo o motivación que se diluye así como empezó, intensa pero fugaz, fuego en las sobras de la milpa. Así se vive muchas veces en Nicaragua, hay malestar, protesta, muerte, fuego y luego todo vuelve a la normalidad.

Cuánto tiempo durará esta falsa paz? Eso depende del sistema de Ortega, por ahora funciona bien a través de la inyección millonaria de Venezuela que crea un estado fictivo de beneficio social. La respuesta ingenua de los jóvenes orteguistas sobre su apoyo al sandinismo actual es torpe, pero representa en el contexto de miseria moral y económica del país, la única respuesta notable frente a la destrucción completa del estado de derecho: “Ortega ha dado casas”.

El paternalismo y asistencialismo que conocemos por lo general de los organismos internacionales y gobiernos extranjeros, y la continuidad de la economía de la dependencia sólo cambiaron un poco el perfil de discurso, pero sus dañinas consecuencias se mantendrán por algún tiempo. Ortega puede dar casas y camisetas, como Somoza daba plata y nacatamal, pero eso no resolverá los problemas de pobreza aguda y extrema de Nicaragua, el camino que el país ha tomado, se parece al que teníamos hace 80 años, un comandante de presidente y un general de vice, si los militares no nos gobiernan, quién pues?

Aparte de la compra de medios de comunicación y la apropiación de los contratos estatales, incluyendo las “casas para el pueblo”, este gobierno tampoco se caracteriza por construir una nación, es decir, las estructuras económicas y sociales que nos van a capacitar para enfrentar los años sin Chávez, por el contrario, lo poco de institución que tenía el país está destruido para enriquecer a una segunda oligarquía, con todo esto, lo peor que pudo hacer este gobierno fue quitarle a una generación completa el interés por una democracia real y un estado de derecho.

El primer golpe de este falso populismo cae pronto en enero, cuando el precio de la electricidad nos suba hasta el falso pudor de pacifismo, dependencia del petroleo en un país que podría ser el paraíso ecoenergético. Educación y salud gratuita no bastan, cuando igual se seguirán muriendo los pacientes por falta de atención adecuada y un millón de niños sigan fuera del sistema escolar… sigue un largo etcétera.

El problema es que después de Ortega sólo está Ortega, las campañas electorales demostraron que carecemos de líderes políticos con propuestas de desarrollo en un pueblo que quisiera tener algo diferente, pero siempre opta por lo menos peor. Una casita, bueno, eso es algo, pero nos merecemos más.

Mural en una universidad de Bogotá, Mike's Bogota Blog.

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