Kafka en Granada

Todos los que me conocen saben como me llamo. Mi madre lo sabe, mis hermanos, mis amigos. Hace tres semanas mi hermana me hizo el favor de tramitar una partida de nacimiento en el registro civil de Granada. El primer intento fue una broma en comparación a lo demás. El papel debió corregirse porque mis apellidos salieron invertidos. Dos días después le entregaron otra partida con el nombre Enrrique, lo cual no sólo es una aberración ortográfica, sino, un intento de homicidio. Un nombre mal escrito en tu documento de nacimiento es la muerte legal. Te evita hacer todo tipo de trámites. Sin embargo, esta vez no era un error de computadora. Tras 37 años de existencia me hicieron notar por primera vez que no me llamo como siempre creí, en los libros regristales aparezco como el tipo de las tres consonantes seguidas en el segundo nombre.

Lógicamente mi cédula, pasaporte, títulos, constancia y seguro social tienen el nombre que me dió mi padre, quien casualmente se llama Enrique y aparece en la misma partida de nacimiento escrito como manda Dios, con una sola ere.

Y ahora qué hago cuando me dicen que no soy quien siempre creí ser, que aquel muchacho que estudió en El Paraisito, Ciudad Jardín, Jinotepe, la UCA, Berlín, aquel tipo con la licencia del Susuki Alto, el que firmó su poemario con una sola ere, finalmente, no es realmente quien creyó ser, sino, otro, una ficción legal que no puede existir, de hecho nunca existió porque el registrador en un lapsus mental decidió inscribirlo con otro nombre y puso otro en el documento que entregó, para que su madre y su difunto padre creyeran criar a un sujeto con identidad distorsionada, no se llama como es normal para todos los enriques con una ere, soy Enrrique.

Y con todo esto, qué es la identidad si no sólo un nombre, o puede ser alguna otra cosa cuando tramitamos una constancia legal, un documento, un pasaporte o hacer fila en el banco? Qué tal si de pronto alguien te dice después de 37 años que viviste para alguien que en realidad no existe legalmente, sino, que siempre fuiste anónimo e incógnito bajo un nombre falso.

Y cómo carajo se pronuncia Enrrique? Cómo debo llamarme si mi padre murió pensando que llevaba su nombre y ahora, en la tumba, debo decirle, al menos tengo tu apellido viejo, ese, aunque lo hayan invertido, al menos al final lo pudieron componer.

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