Estado de violencia

La violencia es un acto que se impone, una violación a tu espacio vital, el acto indeseado y contra tu dignidad cuyo fin es someter tu voluntad. Esa es Nicaragua, el país donde las estadísticas policiales celebran que después de tantas guerras tenemos tan pocos muertos, pero esa misma policía deja que te agredan con palos si protestás y protege a las pandillas como si fueran sus propios hijos.

La guerra pasó de las montañas a las casas, batallas silenciosas donde las tragedias cotidianas son estadísticas incompletas, el Estado violenta el derecho de su gente en favor de los más poderosos, los hombres golpean, violan o gritan a sus esposas o hijas, las mujeres le pegan o gritan a sus hijos y esos hijos crecen pensando que eso, todo eso que han vivido, es normal.

Amamos el dolor, la sangre y la muerte, sólo necesitamos ver el televisor y los llamanos noticieros. Ahí a la vista de infantes aparecen heridos, suicidios, accidentes y pleitos, monumentos accesible a nuestra cultura cotidiana dispuesta a la indolencia humana, como si fueran bestias las personas que aparecen, sin importar razones. El derecho a expresar se ha convertido en derecho a mentir o denigrar, es la prostitución de la opinión.

Si sos empleado el Estado te obliga a sacar banderas a las calles, a asistir a actos que no te interesan, porque estás sometido a un salario que nadie más está dispuesto a darte, los bancos que te cobran por año intereses de 60 a 90 por ciento anual te emplean por 100 ó 200 dólares al mes con jornadas kilométricas de lunes a sábado, los exportadores que compran a campesinos un banano o un maiz por 30 centavos, los venden a siete y diez córdobas en los mercados. La agroindustria produce hambre, el campesino produce alimentos, pero está hambriento.

El ejército te vigila, la policía te abandona, los jueces son parciales, la prensa te ignora, los ricos se hacen más ricos, porque eso es lo único que importa. Los sindicatos se vuelven cómplices del robo a los asegurados, los transportistas te imponen un modelo inútil e inefectivo, los curas o pastores sólo se quedan con las monedas de plata y se olvidan de los cristianos, los pobres cuando pueden te asaltan, los ricos cuando pueden te asaltan, los de en medio nos quedamos esperando los míseros privilegios que el poder político y económico nos ha otorgado de su mesa llena de migajas, pero estamos inconformes sentados porque esperamos que los pobres que nunca han tenido nada, sean los que se levanten y expongan lo último que les quedan, sus cuerpos como sacrificios vivos frente a los antimotines.

No necesitamos una mara 18 o salvatrucha recorriendo nuestras calles, ya otros han aprendido a subyugarnos, ya sabemos que seguirán vigilando nuestros correos, nuestras familias, inventando en nuestras vidas delitos y mentiras en sus medios, también sabemos que seguirán penetrando en nuestras vidas, tomando poco a poco más y más de nosotros, ellos comienzan comprando conciencias y es seguro que terminarán callando de alguna forma a aquellos que no se vendan, porque la guerra no es guerra por los muertos, es guerra para someter a los que sobreviven.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s