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La revolución de Nicaragua

Un artículo del poeta nicaragüense al diario argentino La Nación en su época de corresponsal. Algo de su visión política frente a la Revolución Liberal y las personalidades de la época. Una escritura sobria y sincera de su nacionalidad de 1910. Texto de Rubén Darío En momentos de corregir las pruebas del libro que escribiera sobre mi viaje a Nicaragua y cuyos capítulos fueron publicados en “La Nacion”. Me llegaron las noticias de los últimos acontecimientos que han perturbado la paz en aquella república y han producido la caída del presidente Zelaya. Lo lógico, lo usual y hasta lo humano, sería que una vez que aquel gobernante ha caído, yo suprimiese los elogios y los substituyese con las más acérrimas censuras. Me permitiré la satisfacción de dejar intacto mi juicio. En “El viaje a Nicangua” pueden leerse estas palabras de uno de mis discursos pronunciados durante la gira por mi tierra natal: “Como alejado y como extraño a vuestras dimensiones políticas, no me creo siquiera con el derecho de nombrarlas. Yo he luchado y he vivido no por los gobiernos, sino por la patria, y si algún ejemplo quiero dar a la juventud de esta tierra ardiente y fecunda es el del hombre que desinteresadamente se consagró a ideas del arte, lo menos posiblemente positivo, y después de ser aclamado en países prácticos volvió a visitar su hogar entre aires triunfales, y yo que dije una vez que no podría cantar a ningún presidente de república en el idioma que cantaría a Halagabal, me complazco en proclamar ahora la virtualidad del hombre que ha transformado la antigua Nicaragua, dándonos el orgullo de nuestra inmediata suficiencia y casi la seguridad de nuestro fuerte porvenir”. Nada tengo que rectificar. Mi impresión al llegar después de quince años de ausencia, fue la de un pais con mayores adelantos que el que dejara. Si a las administraciones anteriores se debe la implantación del telégrafo, el ferrocarril, las negociaciones para la apertura del canal, que no pudo llevarse a cabo, no puede negarse que el gobierno de Zelaya realizó muchas obras en bien de la república. Ellas están enumeradas en un capitulo de mi citado libro.

Esos rumores que anunciaban la tempestad que después se desatara, tenían por causa la situación económica. Puede asegurarse que es el desproporcionado enriquecimiento de unos cuantos lo que ha motivado el derrumbamiento del poderio del general Zelaya. Los monopolios: he allí la base de la revolución. Lo que confidencialmente me decían algunos amigos de diferentes partes de la república, las quejas por el estado general de la pobreza, lo caro de la vida, con una progresiva depreciación del papel moneda y el engrosamiento de la fortuna de ciertos favorecidos, lo he visto después expuesto en las publicaciones revolucionarias que me han sido remitidas desde Bluefields. Al recibir las primera noticias me temí que de nuevo se hubiese encendido el antiguo antagonismo partidista entre conservadores y liberales, o lo que habría sido peor, las tradicionales desconfianzas llevadas al odio, entre la parte oriental y occidental del país, entre Granada y León. Estas lamentables desuniones y enemistades, vienen desde los tiempos de la colonia, y han costado a Nicaragua mucha sangre y muchos perdidos intereses.

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Ha sido, desde luego, una felicidad para el pais que el presidente Zelaya haya depositado el mando en el doctor Madriz. Conozco a Madriz desde los años en que éramos compañeros de colegio. Es un carácter y es un talento. Su actuación política ha sido trascendental en Centroamérica. Fue de los que acompañaron al presidente Zelaya en la revolución que derrocó al partido conservador en 1893. Fue el primer ministro de relaciones exteriores de Zelaya y siendo ministro fue de los que dirigieron la revolución contra él. Con el fracaso de la revolución se dirigió a la República de El Salvador. Un rasgo que le honra es que cuando Nicaragua estuvo en guerra con Honduras el doctor Madriz, a pesar de las inquinas políticas, volvió a Nicaragua y ofreció sus servicios al gobierno. El fue enviado a la conferencia de Washington y nombrado magistrado de la suprema de justicia centroamericana que fue creada en dicha conferencia, que tiene su sede en la ciudad de Cartago, de Costa Rica, y para cuyo edificio regaló medio millón de francos el plutócrata norteamericano Andrew Carnegie. Estoy seguro de que ya no se le ocultaba al presidente Zelaya que el doctor Madriz contaba con muchos partidanos que le eligiesen para la presidencia. Sin menoscabar méritos, como él decía cuando se lograba que los ingleses desocupasen el reino mosquito: “Antes de despedirme de vosotros, quiero hacer especial recomendación del valiente ministro doctor don José Madriz, que os acompaña en esta expedición [y] va en nombre del gobierno a imponer nuestras leyes a los rebeldes. Lleva confianza en el éxito de su misión, porque cuenta con soldados como vosotros que sabrán en el momento dado apoyar sus disposiciones”.

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Hasta estas horas no sé si vencerá Madriz o Estrada. Si Madriz ocupase la presidencia, sería desde luego un gobierno civil. En cuanto a Estrada, es un militar que se ha distinguido muchísimo en las filas del general Zelaya. ¡Quién me diría que cuando iba yo en la comitiva del presidente Zelaya para la entrevista que hubo en las fronteras costarricenses estaba ya en el cerebro de ese joven y aguerrido general las ideas que le han llevado a la batalla! No me atrevo a profetizar a estas horas. Si la parte occidental se pone del lado de Madriz, triunfará Madriz. Pero ¿es que acaso Estrada que es de Managua capital de la república, no querrá evitar un choque entre las dos de antiguo antagonistas partes de su patria? Demasiadas son las rencillas, demasiados son los odios los odios que han dividido el país desde hace tanto tiempo. Ya que no se ha podido hacer la unión de las cinco repúblicas centroamericanas, ¿no sería posible realizar la unión de un solo país? … En cuanto a doña Blanca de Zelaya, de quien tanto se ocupa la prensa yanqui y mexicana, diré que es belga de origen, que es muy bella y que ha hecho mucha caridad en Nicaragua. Yo le he escrito unos versos y le he regalado un brazalete, cuando tuve la honra de conocerla. Los versos dicen asi: Señora: de las Blancas que tenemos noticia, la primera sería Diana la Cazadora, a menos que no fuese la Diosa de la Justicia, o la que nos anuncia la entrada de la aurora. Después hay muchas Blancas entre la negra historia, que astros de venturanza para los pueblos son, ya perlas de consuelo o diamantes de gloria, por ejemplo: la dulce Blanca de Borbón.   En un fondo azul como una estrella brilla, siendo como la reina de las flores de lis, la prestigiosa Blanca de Castilla, doña decoro de San Luis de las reinas y madre de San Luis.   En un ambiente de bizarría y fragancia, otra blancura vive que prestigia y que da a la maravillosa Blanca de Francia la música de gloria que por sus nupcias va.   Y en lo que el coronista preciosamente narra, entre lujos de justa y reflejos de lid, nos parece doña Blanca de Navarra, orgullosa, preclara y biznieta del Cid.   Mas ante este desfile, que de la gloria arranca, entre tantas blancuras siendo una regia flor por sencilla, por pura, por garrida y por blanca. Blanca de Nicaragua nos será la mejor. Y el brazalete acróstico fue enviado con la siguiente: “Señora: Los poetas solemos hacer acrósticos. Yo he querido que el que yo le ofrezco a usted, a mi llegada a Nicaragua sea un acróstico lapidario, que conserve continuamente las letras que forman el nombre que es la felicidad de su hogar”. La J es el jacinto. La S es la «sardoine». La A es la amatista. La N es la nefrit. La T es el topacio. La O es el ópalo. La S es la «sardonix». La z es el zafiro. La E es la esmeralda. La L es la lapislázuli. La A es la aguamarina. La Y es el imán. La A es la amatista. “Quede este modestísimo recuerdo como si fuese una poesía materializada: que no otra cosa podria ofrecer a la que es de verdad reina de mi tierra”.

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¡Dios quisiera llevar la paz a mi país! Parece que los Estados Unidos han intervenido en todo esto. ¿Será para hacer otro canal? … Ya se sabe que el mismo Lesseps informó en cierta ocasión que el unico canal posible era el de Nicaragua. Después los Estados Unidos quisieron la obra. No se sabe qué negociaciones lo dificultaron, aún en tiempo del gobierno de Zelaya, pero es un hecho que desde que los españoles pensaron en abrir el istmo, es por la tierra nicaragüense por donde se juzgó más hacedero. ¡Oh pobre Nicaragua! Que has tenido en tu tierra a Cristóbal Colón y a fray Bartolomé de las Casas; y por poeta a Victor Hugo, sigue tu rumbo de nación tropical, cultiva tu café y tu cacao… No olvides las palabras de Jerez. Para realizar la unión centroamerica vigorízate, aliéntate con el trabajo y lucha por unirte a tus cinco hermanas. Publicada en La Nación argentina, el 25 de febrero de 1910. También en Crónicas desconocidas 1906-1914. Günther Schmigalle (comp.). Academia Nicaragüense de la Lengua. 2011. P. 232- 237.

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