Todas las entradas por L. E. Duarte

Escritor, poeta, periodista e investigador, nació en Granada, Nicaragua.

El diálogo depende de la tenacidad de los jóvenes

Así como la valentía de los universitarios — y su terquedad para no someterse a la agresión y posterior represión— logró un despertar ciudadano, ahora son la única fuerza moral y garante en este diálogo nacional colmado de viejos conocidos.

No en vano fue el gobierno quien pidió mediar a la Iglesia, discreto observador en once años de gobierno. Tal vez ya nadie recuerda alguna carta pastoral que invoca, como hoy lo hace el Estado, la paz a cualquier costo. Una paz con omisiones.

Si no es un viejo aliado, al menos, es un conocido con pocas ganas de luchar. A pesar de lo conmovedor que se ven los curas mediando ahora entre barricadas.

Del otro lado, están los empresarios, hasta hace un mes, aliados estratégicos del gobierno, y colmados de intereses o deudas adquiridas. Los socios de Daniel Ortega, con millones de dólares en juego, servidos de una alianza que se rompió frente a un estallido social muestran la fragilidad del capital nacional. Son pocos, lo saben. Los de a pie son la mayoría que se moviliza.

Los empresarios que buscaron a estudiantes y campesinos para menguar el golpe económico de la acción ciudadana, buscan minimizar el impacto en sus bolsillos, garantizar una salida (no precisamente de Ortega) que no se convierta en una venganza o pasada de cuentas sobre sus múltiples negocios. Muchos tratos bajo la mesa hay que defender o esconder.

La democracia, la institucionalidad o la plata, no sé. ¿Qué es más importante para el Cosep?

Luego están los mismos de siempre, Ortega, Murillo, Talavera, Arce, Porras, los sindicalistas-empresarios. Otro cura que es también rector. Y bueno, tres miembros de la sociedad civil.

Una mesa entre socios, de donde extirparon a los campesinos, porque el pueblo no es dueño de nada, solo de su propia sangre, la misma que expone en las calles, como ha sido en toda nuestra historia.

“De dos en dos, de diez en diez, de cien en cien, de mil en mil, descalzos van los campesinos con la chamarra y el fusil”.

Ahora los estudiantes se sientan a la mesa con los que han llevado al país a esta crisis. Todos los culpables tratando de arreglar lo que ellos mismos construyeron. ¿Es posible eso?

Nuevamente minúsculos, reducidos en la mesa a una minoría, en esta trama donde conocerán traiciones, pactos e intereses mezquinos. Darán pelea sin más armas que su dignidad. Pero es suficiente, con ellos, va también la dignidad de todo el pueblo.

Y su esperanza.

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Las manos de mi madre

Mi madre no tiene huellas dactilares. Una vez fue retenida media hora en un aeropuerto cuando la seguridad no logró captar ninguna imagen de sus pulgares.

Son manos de trabajo doméstico.

Ahora esas extremidades venosas, arrugadas y grises, muestran mucho su decrepitud.

Hace mucho tiempo dejaron de hacer obras finísimas de artesana, meses completos dedicados con paciencia a tejidos que nunca vendió. Ahora todo vibra y la aguja no encaja más en el punto, el cruce, la trama.

Esas manos que han tenido tanto poder en mi vida se han vuelto frágiles e inofensivas, las recuerdo más violentas que tiernas. Las respeto, pero es extraño reconocer ahora que no les tengo más miedo.

Lo de ellas era más disciplina, mucho trabajo, todo era práctico. “Obras son amores y no buenas razones”, eso se viene cantando desde los tiempos de la abuela.

Ahora la tomo para que no tropiece y aún así ellas se sueltan indomables.

Y no reniego. Realmente se puede extrañar la fortaleza útil. Esa palmada que te empuja o te levanta, serena y firme que marca la dirección sin consentimientos vacíos. Y los nudillos filosos tocando la madera vieja de una mesa o puerta.

Sin embargo, todo eso se está apagando. Ahora soy, somos, como los padres y madres de nuestra propia madre. El tiempo nos revierte a todos. Siento junto a mis hermanos que cada día nos acercamos al momento de despedirnos, estamos en esa fase cuando secretamente los hijos se preguntan “¿cuánto tiempo falta para que se apague?” Porque eso siendo algo tan natural no nos conforma.

Solo así la eternidad tiene sentido, cuando la religión te inventa un deseo que al final no es propio, más bien lo contrario, esa añoranza de perpetuidad existe porque están los otros, esos que vamos sepultando año tras año, aún en nuestra memoria.

Toco sus manos ásperas y palmas resbalosas, esas que al marcarme con gravedad o dulzura me convierten a mí en una de sus huellas, una más que se borrará con el tiempo.

Jinotepe, 3 de diciembre de 2016.

La criminalización de la solidaridad

“La solidaridad es la ternura de los pueblos”
Ernesto Ché Guevara

Corrie ten Boom, nació en Amsterdam en 1892, de oficio relojera, daba la clase dominical en su parroquia reformista, quizá ese idealismo evangélico la llevó a arriesgar todo, ayudar era una cuestión de principios.
Como otros que se cuentan entre pocos en una época cruel y un mundo abominable, Corrie decidió ayudar a los perseguidos del régimen y colaboró con la disidencia. Cuando los nazis llegaron a Holanda, mejor dicho, cuando ocuparon su país, ella no estaba en peligro, la gente que se calla, que soporta, que no se mete, no necesita preocuparse de nada, aunque los nazis ronden tu patio, aunque te invadan, aunque vayan armados y estén matando a tus vecinos.
La familia ten Boom sacó a Corrie del dormitorio, construyeron ahí un refugio que dio de buena gana, hicieron una pared falsa para esconder a amigos judíos y miembros de la resistencia, hasta que en 1944, un soplón le siguió la pista y con toda su familia fue denunciada y deportada a un campo de concentración, una hermana de Corrie murió ahí, entre la gente que nadie pudo salvar.
Hoy que conocemos la historia, nos preguntamos cómo pudieron ocurrir estas tragedias. ¿Por qué tan poca gente ayudó a los judíos? ¿Por qué tan pocos se opusieron?
Según la organización holandesa Anne Frank (annefrank.org), aquellos que ayudaron tenían un vínculo familiar, amistoso o simplemente un fuerte espíritu de compasión u obligación moral, pero lo más cruel del asunto, era la prohibición de ejercer cualquier acto de solidaridad para los excluidos. Ayudarlos tenía graves consecuencias en la Holanda ocupada, en la Europa fascista, no solo era la cárcel, también, como en el caso de la familia ten Boom, la deportación.
Por otra parte, aunque muchos tenían referencia de la existencia de los campos de concentración, pocos podían imaginar la magnitud de los crímenes que ahí se cometían.
Recuerdo un documental alemán, donde los reporteros visitaron a una mujer, ya anciana que había denunciado a sus vecinos judíos que se escondían aún en el apartamento contiguo, en los archivos con su nombre, lograron entrevistarla y le contaron el fin de la familia que acusó, todos muertos en un campo de exterminio. Su respuesta fue una risita tonta, como de una niña atrapado en una mentira, como si se tratara de una travesura tonta a la que nadie debería dar importancia.
Sin embargo, el Museo Anne Frank en su página de internet sugiere que recuerden a los jóvenes y adolescentes por qué es importante ayudar a los demás, aunque sea peligroso.
Exacto, ¿por qué uno debe ponerse en peligro para ayuda? En lo personal, hay dos respuestas simples que podrían llevarme a tal locura, amor al prójimo, diría como creyente, o desde el plano secular, por simple “civil courage”. Es lo correcto, lo humano.

El migrante

Uno nunca sabe donde termina el mundo, sabemos donde empieza, en qué hospital nacimos, en qué casa nos criamos, dónde vivió la abuela, la madre, incluso sabemos del orfanato.

En Berlín, todo estaba en orden hasta que salí del apartamento, entonces uno que no ha cambiado, es sospechoso de un momento a otro, así un simple viaje a la universidad se puede convertir en una cita policial, o si faltó el ticket del bus, o si vas con tu raro bolso lleno de ropa sucia a la lavandería, u olvidaste marcar el boleto del metro, con los demás no sé qué pasaba, tal vez porque parezco turco, árabe, tengo el pelo negro, tal vez era mi ropa, algo. Como si fuera mi culpa, porque en estas desgracias siempre se impone una culpabilidad falsa, algo que justifique el “te vigilamos para que cumplas las normas”, ¿cuáles? La muchacha que aprieta su bolso y esconde sus pulseras frente a mí, en mi cara, los que se cambian de lugar cuando me siento cerca… ¿Cuál era delito, la sospecha, el miedo?

No importa que uno tenga visa, la verdad es otra. No son los papeles los que regulan el mundo, sino, las graves manchas de prejuicios en la conciencia de quienes creen controlarlo, tanto que pretenden ser los dueños de las vidas de otros, son ellos los que creen tener un poquito de control en esta cloaca moral.

Mi padre, fue migrante en Costa Rica, mi hermana mayor se fue a estudiar, la otra llegó mojada a Texas, el otro se fue becado, no hay en mi familia en todo caso, nada distinto a lo que pasa en la mayoría de casas de Nicaragua, o será Haití.

Todos tienen alguien fuera, casi todos se han querido ir, casi todos se fueron alguna vez.

Déjenlos pasar.

Papers de Nicaragua

Doce firmas offshore (“fuera de costa”), 15 personas o entidades, 10 intermediarios y 10 direcciones postales aparecen de Nicaragua en los Panama Papers.

El consorcio de investigación periodística ICIJ advirtió que no están implicando a nadie en ningún tipo de actividad ilegal, sin embargo, los documentos son revelados por tratarse de paraísos fiscales donde las firmas por lo general no pagan impuestos. Por otra parte, fundar una empresa en Nicaragua es extremadamente fácil, el proceso tarda entre 13 y 36 días.

El link con la lista es público, pero para ser específicos debe usarse el buscador.

https://offshoreleaks.icij.org/#_ga=1.125775754.1628099029.1462817432

 

 

Ya son 20 000, ¡gracias!

Hoy mi blog recibió la visualización 20 000 (actualmente 20 151 y aumentando). Agradezco a todos los visitantes por mantenerme activo. Sus visitas y comentarios son vitales para este proyecto que inicié en el 2011.

Aunque algunos reciban publicidad, se debe al servicio de WordPress, hasta ahora mi trabajo es gratuito, público, sin fines de lucro, sin ganancia económica. Es simple placer por la escritura.

Desde que inicié me agrada reconocer los temas que más han leído: La casa de Sandino que trata del estado del museo de Niquinohomo hace un par de abriles, La Stasi y Nicaragua que toca el tema de los archivos secretos de la década de los ochenta y particularmente el tema del mítico payaso Firuliche a quien muchos recuerdan.

Comentarios populares han sido los relativos a las fotos topless de Miss Nicaragua y la versión oficial del famoso meteorito en terrenos cercanos al aeropuerto y su base militar. Otros han buscado mi novela “Huérfanos del tiempo tiempo destruido” o información del escritor Juan Sobalvarro y desde ayer los Panama Papers.

La mayoría de visitantes están en Nicaragua, en segundo lugar España, siguen en importancia México, Costa Rica, Colombia, Argentina, Chile y Alemania. No sé quién habrá encontrado mi página en Kuwait, Argelia, Filipinas, Marruecos, Angola, Senegal, Pakistán, Andorra o Indonesia. Clicks casuales en esta bestia de información global, llamada internet.

En todo caso, agradezco pasar por este portal aunque sea por curiosidad, pero sobre todo, muchas gracias por tu lectura.

Atte.

Luis